Maximiliano se detuvo bruscamente al verse rodeado por un grupo de desertores. Su deber era detenerlo y evitar que llegara hasta Sienna Rosental; pero no se imaginaban que, a esas alturas, el rey ya estaba dejando que su lycan tomara el control y arrasara con todo lo que se interpusiera entre él y su lobita.
—¡Fuera de mi camino! —gruñó Maximiliano, lanzándose al ataque.
Sin piedad, empezó a masacrar a los lobos desertores; sus garras arrancaban cabezas sin darles tiempo a reaccionar.
Lucas esta