La nueva dinámica se estableció al día siguiente. Caleb no volvió a encerrarla en su habitación.
En cambio, después del desayuno, la llevó a su estudio, una habitación austera con un enorme escritorio de acero y cristal, monitores de seguridad apagados y un mapa del estado clavado en la pared con coloridos marcadores.
—La primera lección —dijo, señalándola para que se sentara en una silla frente al escritorio— es entender la geografía. No la de los ríos y montañas, sino la del poder.
Su tono e