El regreso comenzó con tensión.
Caleb ordenó cambiar la ruta, tomando carreteras secundarias menos transitadas.
La SUV se movía con agresividad, sus neumáticos chirriando en las curvas.
Emily se aferraba al asidero, su otra mano sobre su vientre. Caleb hablaba por un canal seguro de radio, dando instrucciones.
—¿Seguro de que no eran Rossi? —preguntaba.
—No parecían su estilo —respondió la voz de Marco desde otro vehículo—. Más profesional. Más… silencioso.
Fue en un tramo desolado de la car