El viaje a la ciudad se realizó en una SUV blindada con vidrios polarizados, escoltada por dos motocicletas.
Emily, sentada junto a Caleb, miraba el paisaje montañoso dar paso a los suburbios y luego a los rascacielos del centro.
Era la primera vez que veía el mundo exterior en meses, y la sensación era de libertad y vértigo.
Caleb sostenía su mano con firmeza, su pulgar acariciando sus nudillos.
—No te alejes de mí ni un metro —dijo, sin apartar los ojos de la ventana—. La ciudad es mi terr