La mañana siguiente trajo noticias. Marco, con el rostro sombrío, informó a Caleb en el estudio.
Habían identificado a uno de los atacantes muertos: un ex operativo de fuerzas especiales, dado de baja por conducta violenta, luego mercenario de alto precio.
Su último empleador conocido era una corporación de seguridad privada llamada Cerberus Solutions.
—Cerberus —repitió Caleb, el nombre sonando como una maldición—. Tienen contratos con el gobierno. Con agencias de inteligencia. Trabajan en l