Gael
—Damián… —susurró Nora.
—¿Qué haces con mi hermana? —preguntó él, y luego abrió los ojos de par en par.
No era difícil saber en qué andábamos. Todo nos delataba: estábamos despeinados, olíamos a bosque, apenas vestidos y en un lugar apartado. El alfa oscuro solo tenía que sumar dos más dos.
—¡Contigo fue la boda! ¡No lo puedo creer! —gruñó levantando las manos. A esas alturas, Nora se colocó delante de mí, como si intentara protegernos.
—Mate es protectora y hermosa —susurraba Iker, y yo l