Tiziano
Estuve a un suspiro de la muerte y, aun así, lo único que puedo sentir al recordarlo es furia.
Furia por haber sido engañado como un cachorro ingenuo, por haber seguido a un grupo de supuestos aliados que no eran más que ratas conspiradoras. Por haber desperdiciado mi tiempo en una montaña maldita que terminó revelándose como una masa negra, informe y grotesca.
¡Había perdido un tiempo precioso!
¡Había perdido a mi tonta esposa!
La montaña era un monstruo antinatural; se quebró desde sus