POV: Aurora
El arrepentimiento tiene un sabor. Sabe a bilis y a ceniza fría.
Apenas la puerta se cerró detrás de Kieran, el silencio de mi habitación dejó de ser un refugio para convertirse en una acusación. Miré la bota solitaria en mi pie. Miré la mochila verde de lona sobre la cama.
¿Qué he hecho?
La lógica moral —la niña enferma, la maldición, el deber— empezó a desmoronarse bajo el peso aplastante del pánico. Había dejado ir a la única persona que me hacía sentir real. Había elegido ser un