POV: Aurora
El agua del grifo salía hirviendo.
El vapor empañaba el espejo del baño, convirtiendo mi reflejo en un fantasma gris sin rostro. Me frotaba las manos con el cepillo de uñas. Ras, ras, ras. La piel estaba roja, irritada, casi en carne viva.
Pero no se iba.
El olor.
Ese hedor dulce y empalagoso de la descomposición mágica. El aroma a medicina rancia y pulmones encharcados que se había pegado a mí en la enfermería de Silvercrest. No estaba en mi piel. Estaba debajo.
Estaba en mi sangre