POV: Aurora
El refugio de los Silvercrest no era una prisión. Era un mausoleo de hielo con calefacción central.
Llevaba veinticuatro horas en lo que Lucian llamaba la "Cámara de Supresión". Era una suite subterránea, revestida de plomo y piedras rúnicas que absorbían la magia como esponjas sedientas. El aire allí abajo era estéril. Muerto. No olía a nada. Ni siquiera a mí misma.
Cuando finalmente me permitieron subir a la superficie, sentí que emergía de las profundidades del mar.
—El Alfa ha ordenado que no salga de los límites del jardín interior —dijo el guardia que custodiaba mi puerta. Un hombre de dos metros con la expresión de una pared de ladrillo.
—Entendido —dije.
Caminé sin rumbo por los pasillos de la mansión Silvercrest.
A diferencia de Blackthorn Manor, que era oscura, gótica y llena de madera crujiente, este lugar era todo mármol blanco, cristal y luz fría. Era hermoso. Y terriblemente solitario.
No había visto a Lucian desde que me dejó en la cámara. "Tengo que asegura