POV: Aurora
El primer sonido de la guerra civil no fue un grito. Fue el shhh-clac de trescientas espadas de energía encendiéndose al unísono.
La luz roja de las armas de la Guardia del Eclipse inundó el anfiteatro, bañando las gradas de piedra y los rostros aterrorizados de los Alfas en un resplandor sangriento.
—¡Matadla! —repitió Valerius, señalándome desde la seguridad de su estrado protegido.
Y el mundo se rompió.
La Guardia del Eclipse se lanzó desde las sombras del techo como murciélagos