POV: Aurora
La noticia no viajó por fibra óptica. Viajó por la sangre.
Estábamos de pie en el centro del Santuario de los Primeros, rodeados por un silencio reverente que pesaba más que los gritos de guerra. Los Alfas que se habían arrodillado comenzaban a levantarse, sacudiéndose el polvo de las rodillas, mirándonos no como líderes, sino como deidades menores que acababan de realizar un truco de magia imposible.
—¿Lo sientes? —susurró Lucian a mi derecha.
Su mano seguía entrelazada con la mía. Su piel, antes siempre fría, ahora tenía una temperatura templada, humana. La ausencia de la maldición era un vacío silencioso y bendito en su aura.
—¿El qué? —pregunté, escaneando la multitud en busca de amenazas. Valerius había desaparecido en la confusión de la luz, escabulléndose como una cucaracha cuando enciendes la cocina.
—El rumor. —Lucian cerró los ojos, sintonizando con esa red invisible que conecta a los líderes—. Se está extendiendo. Como una infección. O como una cura.
Mi loba lev