POV: Aurora
La historia la escriben los vencedores. O, en nuestro caso, los que sobrevivieron para quemar los libros de los perdedores.
La mañana en el Valle de los Susurros era brillante y fría. Estábamos desayunando en la mesa de madera de Celeste. Kieran comía con el apetito voraz de un lobo recuperado. Lucian bebía té, mirando el mapa táctico con el ceño fruncido.
Yo estaba en el medio, sintiendo la paz extraña de nuestra nueva dinámica.
—El problema es el retorno —dijo Lucian, señalando una ruta en el mapa—. Incluso si ganamos en la Ciudadela... incluso si exponemos a Valerius... ¿luego qué?
—Luego volvemos a casa —dijo Kieran.
—¿A qué casa? —Lucian lo miró—. Según la Ley de la Manada, Aurora no puede tener dos compañeros. El Consejo caerá, pero la cultura lobuna no cambia de la noche a la mañana. Nos exigirán que elija. Nos exigirán que uno de nosotros se vaya.
El silencio cayó sobre la mesa. La tostada se me hizo bola en la garganta.
Era el elefante en la habitación. La tregua