POV: Aurora
La puerta de la cabaña no tenía cerradura. No la necesitaba.
Estaba hecha de madera de serbal viva, con hojas verdes brotando todavía de los marcos, entrelazadas con runas talladas que zumbaban con una frecuencia baja, casi imperceptible.
Kieran se detuvo a mi izquierda. Lucian a mi derecha. Ambos estaban tensos, sus instintos de lobo gritando ante la cantidad de magia concentrada en un solo lugar.
—Huele a ozono —murmuró Kieran, arrugando la nariz—. Y a ceniza.
—Huele a casa —corre