Habían pasado tres semanas desde la decisión del Consejo Supremo.
Durante ese tiempo, la Manada del Norte se había preparado con disciplina inquebrantable. Lucía entrenaba desde el amanecer hasta el anochecer junto a los seis representantes elegidos para competir en los Juegos Lunares. No era solo una cuestión de fuerza o habilidad; era la supervivencia del honor y del futuro de su manada lo que estaba en juego.
Los entrenamientos se llevaban a cabo en los bosques del norte, bajo la luz plat