El aire del jardín estaba impregnado de incienso y magia antigua. La luna, brillante y distante, bañaba el altar con un resplandor plateado que parecía observarlo todo… incluso lo que debía permanecer oculto.
Lucía respiró hondo, intentando concentrarse en las palabras solemnes del líder del consejo. Pero su mente estaba lejos.
Su corazón, también.
Desde que había llegado al altar, no había podido pensar en otra cosa que en ese olor.
Fuerte. Salvaje. Adictivo.
Era el olor de su pareja de segund