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Los vehículos se detuvieron frente a la gran casa del Alfa Karl, y al bajar, Jacob Black alzó la mirada hacia el cielo despejado.
Venía de días agotadores de negociaciones con las otras manadas fronterizas. En el norte, las disputas por territorio eran constantes, pero bajo su mando, su gente prosperaba.
Desde la muerte de Diana, su compañera y luna caída, Jacob había enterrado toda emoción. No había espacio para el amor ni para los lazos. Solo para el deber.
Diana había sido una omega, dulc