El círculo se desplomó como cristal haciéndose pedazos.
Damián se alzó lentamente, sus ojos carmesí brillando con triunfo mientras flexionaba los dedos, probando su libertad recién recuperada. La energía robada de Lucía pulsaba a través de él como una droga, haciéndolo más fuerte, más rápido, más peligroso.
Lucía yacía de rodillas en la tierra, jadeando, una mano protegiendo instintivamente su vientre. El drenaje había sido brutal; sentía como si algo vital hubiera sido arrancado de su alma.
—Gracias por la energía, querida —dijo Damián con falsa cortesía—. Hacía años que no me sentía tan... completo.
A su alrededor, la batalla rugía. Jacob había derribado a dos renegados, pero más emergían de los túneles. Dylan luchaba espalda contra espalda con Ronan, sus movimientos perfectamente coordinados a pesar del caos. Thalia danzaba entre los enemigos con gracia letal, mientras los mellizos se cubrían mutuamente c