ELEONORA
La tormenta afuera del aquelarre desgarraba la noche, relámpagos danzando por el cielo ennegrecido como venas de fuego. El aire olía a lluvia, sangre y magia.
Y yo amaba cada segundo de ello.
Me encontraba frente al espejo en mi cámara, mi reflejo era el fantasma de quien solía ser. Una vez fui radiante — la futura Luna de la Manada de la Luna Roja, la mujer que toda loba envidiaba. Pero ahora, mi belleza era un arma. Mi corazón — una piedra. Mi alma — atada a la venganza.
Detrás de m