DAFNE
El mundo a mi alrededor brillaba como vidrio fracturado. Lo último que recordaba era el destello cegador — el rugido de energía que nos envolvió a Jordán y a mí por completo. Luego… nada. Solo oscuridad y el eco de su voz gritando mi nombre.
Pero ahora, al jadear y despertar, me encontré tendida sobre una superficie que no era tierra — latía débilmente bajo mí, como un corazón vivo. El aire estaba cargado de energía, extraña y antigua, vibrando en mis venas. Me dolía la cabeza, y mi loba