DAFNE
Oscuridad.
Estaba en todas partes. Presionando mi piel, arrastrándose hasta mi pecho, susurrando mi nombre con voces rotas.
Odiaba la oscuridad. Siempre la había odiado. Incluso de cachorra, no podía dormir sin una lámpara encendida a mi lado desde que ocurrió lo de mi madre. Mi padre solía burlarse, diciendo que la hija de un futuro Beta no debía temerle a la noche. Pero yo no temía a la noche — temía lo que se escondía dentro de ella.
Y ahora, estaba atrapada en ella.
No sabía cuán