Daphne
Ya habían pasado dos días, y el Alfa no me había vuelto a llamar. Solo deseaba que nunca más lo hiciera.
Las heridas se estaban curando poco a poco, y que él me volviera a convocar solo haría que se abrieran de nuevo. Ojalá pudiera retroceder el tiempo y no haber perdido a mi madre en las crueles manos de la muerte. Probablemente, si ella siguiera viva, jamás habría tenido que quedarme con mi despiadado padre y su esposa.
Mi mente seguía nublada por los pensamientos cuando escuché e