Freya
Apenas me había sentado cuando apareció, merodeando por el borde del callejón como una sombra con demasiados dientes. «Freya», susurró, mirando a su alrededor, «el evento… el que ocurre cada cuatro años en el palacio de Orión, ya se acerca».
Su voz temblaba de emoción o de miedo, no supe distinguir cuál. Pero lo hice. Supe al instante qué significaba esto.
Un gran escalofrío se extendió por mi rostro sin que pudiera detenerlo. Era la contraparte perfecta.
"¿Crees que no he estado espe