Elara
El sol de la mañana se filtraba suavemente a través de mi habitación, tiñendo de dorado las paredes de piedra, pero apenas lo noté.
Mis pensamientos se entremezclaban, una tormenta de anticipación y miedo, mientras Orion esperaba justo al otro lado del umbral. Tras días de luchar con el peso de la decisión, de quedarme o irme, la decisión ahora se abría ante mí.
Había aceptado la retirada no como una rendición ni como una concesión, sino como una declaración de que me movería por este mun