Ruby
Lo primero que noté al meterme dentro fue el olor.
Además de que el lugar estaba húmedo, tenía un aire viciado mezclado con un olor extraño y desagradable que no me molesté en averiguar de dónde venía.
Caí al suelo con más fuerza de la que esperaba; el impacto me recorrió los huesos. Las cadenas que me sujetaban las muñecas resonaron con fuerza al intentar incorporarme; ya me dolían los brazos por lo apretados que estaban.
«Muévete». Un empujón brusco por detrás me hizo tropezar aún más de