Orión
Lucien cayó presa de mis provocaciones y dio un paso adelante, sus ojos oscuros buscando un punto débil, pero no le di la oportunidad, pues me adelanté.
Esta vez, no esperé a que atacara.
Me lancé hacia adelante, acortando la distancia en un instante, mi puño cortando el aire hacia su mandíbula.
Lo bloqueó sin esfuerzo, levantando la mano para sujetar mi muñeca a mitad del golpe, deteniendo el impulso como si nada. Luego se movió tan rápido mientras estaba distraído, clavando su otra mano