Orión
El sol se ponía en el horizonte.
Lo vi desaparecer lentamente tras la hilera irregular de árboles, su luz dorada difuminándose en un naranja intenso, luego en rojo, y finalmente en tonos más oscuros y fríos.
Esos tonos oscuros me parecieron una advertencia… o tal vez era solo el cansancio.
Llevábamos casi todo el día caminando sin parar, mirando por encima del hombro todo el tiempo.
No nos detuvimos ni un instante porque siempre teníamos la sensación de que Lucian podría estar justo detrá