Orión
Tras la declaración de la chica, todos se quedaron inmóviles, sin saber muy bien qué hacer.
Yo, por mi parte, quería recoger mis cosas e irme antes de acabar como esos guardias, muertos en el suelo.
Pero al ver a Lysera y Lucien, me di cuenta de que no nos movíamos ni un centímetro, así que me preparé.
Sin embargo, no podía quitarme de la cabeza la sensación de que algo terrible podía ocurrir en cualquier momento.
No se trataba solo de los cuerpos esparcidos por el suelo, ni del olor metá