Orión
La mirada de Pierce escrutó la mía, aguda y calculadora. Sentía más preguntas bullendo bajo su superficie, la tensión de la responsabilidad asentándose sobre sus hombros. Él la llevaría. Siempre lo hacía.
Por eso confiaba en él, más que en nadie en el mundo.
"¿Y tú... te vas?", preguntó con voz pesada. El concepto me resultaba extraño.
"Sí", dije. "Por una semana, quizá dos. No lo sé exactamente. Pero necesito encontrar a Lysera antes de que el Alfa despierte del todo".
Las palabras no pr