Orión
¿No es curioso cómo en un instante tu mundo entero podría cambiar?
Hace menos de una hora —sí, también me sorprende cuánto tiempo ha pasado— me sentía arrogante y confiado en mi capacidad para librar a mi manada y a mi ciudad de Keaton... para siempre.
Y ahora, en tan poco tiempo, yacía de rodillas, magullado, roto y con dolor en lugares donde no sabía que era posible sentir dolor, viendo cómo maltrataban a la mujer que amo, sabiendo que no podía hacer nada para detenerlo.
¿O sí?
Mis ojos