Elara
Es una sensación extraña… tener el control de tu propio cuerpo, pero no del todo.
Cuando abrí los ojos, supe de inmediato que no controlaba mi mente.
No es que me hubieran arrinconado… al contrario, estaba presente, pero no tenía el control total.
Lo primero que hice fue apartar los escombros que se habían acumulado sobre mi cuerpo, y lo hice con bastante facilidad, ya que las rocas no pesaban más que una pluma.
Cuando salí del agujero que se había derrumbado y me había enterrado, me sacu