Helena caminaba al lado de Karen, con paso relajado y una sonrisa que iba y venía según el tema.
—Es que no puedo con Paul —Karen se sostuvo las mejillas, pensando en él—. Es todo lo que siempre soñé. Ayer fue a visitarme y estuvimos viendo una película mientras comíamos palomitas.
—Desde que empezaron a salir, no has dejado de hablar de él —comentó Helena, riendo—. Me alegra mucho verte así, amiga.
—Todavía no hemos tenido sexo… —murmuró, bajando la cabeza.
—¿Ya estás pensando en eso? —pre