Bruno pasaba su mano por el cuerpo de Nicole, mientras ella sentía repulsión en el estómago. Lo odiaba. Justo cuando se iba a desabrochar el pantalón, la puerta se abrió de una patada, estrellándose contra la pared con un estruendo que sacudió la cabaña.
Bruno apenas tuvo tiempo de girarse cuando Haru irrumpió como una tormenta. Sus ojos se encontraron, y en los de Haru había una furia implacable.
—¡Aléjate de ella! ¡Desgraciado! —rugió.
Corrió hacia Bruno y lo embistió con fuerza, lanzá