Bruno pasaba su mano por el cuerpo de Nicole, mientras ella sentía repulsión en el estómago. Lo odiaba. Justo cuando se iba a desabrochar el pantalón, la puerta se abrió de una patada, estrellándose contra la pared con un estruendo que sacudió la cabaña.
Bruno apenas tuvo tiempo de girarse cuando Haru irrumpió como una tormenta. Sus ojos se encontraron, y en los de Haru había una furia implacable.
—¡Aléjate de ella! ¡Desgraciado! —rugió.
Corrió hacia Bruno y lo embistió con fuerza, lanzándolo contra el suelo. Nicole vio la escena con esperanza.
Bruno intentó incorporarse, pero Haru se subió encima de él.
—¡Te voy a matar!
Haru le dio uno, dos, tres golpes directos al rostro hasta romperle la nariz. Bruno tensó la mandíbula y le lanzó una patada en el pecho, empujándolo hacia atrás.
Cuando Haru intentó reincorporarse, recibió un puñetazo directo al estómago que lo dobló por la mitad. La pelea era inevitable.
—¡No dejaré que arruines el mejor momento de mi vida! —se que