Emma ya iba por la cuarta copa en menos de veinte minutos. Thiago no supo en qué momento lo arrastró a la silla frente a ella, ni cómo logró que se quedara ahí, escuchando sus problemas amorosos.
Estaba atrapado en sus palabras, y paralizado por la intensidad con la que ella hablaba de lo que le dolía.
—¡Y entonces me rechazó! —golpeó la mesa, Thiago se sobresaltó—. Estuve enamorada de él durante años, y cuando por fin me animé a decirle lo que sentía… ¡Me rechazó porque me ve como a una her