Gabriel le lanzó los papeles del divorcio a Diana con una mezcla de rabia y resignación. El sonido seco del sobre al caer sobre la mesa interrumpió el silencio del comedor.
Diana estaba sentada con la espalda recta, mientras sostenía una cuchara a medio camino entre el plato y la boca. La sopa humeaba aún.
Sus ojos bajaron lentamente hacia los papeles.
—¿Qué es eso? —preguntó, dejando la cuchara a un lado.
—Firma ahora, Diana. No hace falta que te hagas la loca para evadir algo que es ine