Las palabras de Helena dejaron a Celia con la boca entreabierta, congelada en plena transmisión. El estudio, por un instante, pareció quedarse sin aire.
Se tomó unos segundos de silencio. Luego levantó la vista, aún sin recuperar del todo su compostura, y sonrió con una mezcla de respeto y desconcierto.
—Estoy segura de que conmoviste a muchas mujeres hoy, Helena, incluyéndome —expresó, con un nudo en la garganta—. Y si me disculpas, hay una pregunta que yo misma quiero hacerte. ¿Alguna vez D