Capítulo 125: La Paradoja de Vaelen
El hombre que emergió del portal de obsidiana no era el cadáver marchito que Astraea esperaba ver. Era una visión de juventud y guerra, una estampa congelada en el tiempo que extraía su fuerza del espejo de Selene. Vaelen, su padre, sostenía aquel mechón de cabello plateado con una reverencia que rozaba lo insano. Sus ojos, del mismo color que los de Astraea antes de la mutación, estaban fijos en el vientre de su hija con una devoción depredadora.
Astraea sin