Capítulo 67. Una nueva oportunidad.
Capítulo 67. Una nueva oportunidad.
En el hospital siempre hay el mismo olor a desinfectante barato, a café recalentado y a sudor. Ya apenas si lo noto. Forma parte de mi vida, como las mochilas de los niños tiradas en la entrada o las peleas por el cepillo de dientes.
Entro por urgencias, saludo al guardia medio dormido y me pongo la bata blanca. Miro la lista de pacientes y respiro hondo. Va a ser un día largo.
—Buenos días, Aylin —escucho detrás de mí.
Me giro y ahí está Martín.