Gregorio se despertó por la mañana y sonrió al ver los cabellos castaños de la joven que dormía acurrucada contra su pecho, como un cachorro buscando el calor de su madre, ya que durante la madrugada el lugar se había enfriado. Entonces la envolvió aún más entre sus brazos y volvió a cerrar los ojos, queriendo disfrutar al máximo de aquel momento.
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Alrededor del mediodía, la pareja despertó. Mientras Melissa aún se duchaba, Gregorio pidió el servicio de habitaciones, que llegó justo cuando