Melissa quedó confundida con aquella petición, pero mirando aquellos ojos azules, estaba demasiado envuelta en aquel ambiente que los rodeaba como para pensar en cualquier otra cosa además de estar de acuerdo con cada palabra o petición de él.
—Yo nunca voy a salir de tu lado, nunca...—
Consumido por la posesión al oír aquellas palabras que lo golpearon en el pecho, Gregorio volvió a tomar los labios de Melissa en un beso más intenso, hasta que sus cuerpos comenzaron a reaccionar a los estímulo