Melissa continuó mirando a Gregorio mientras las lágrimas corrían libremente por su rostro.
–¿Q-quieres que me prostituya para que alcances tus intereses? ¿Es eso?–
–¿No dijiste que harías lo que yo quisiera para saldar tu deuda?–
–¡PERO NO ESTO!– Melissa gritó con lágrimas en los ojos. –Y-yo… He pasado todos estos años trabajando de forma honesta, nunca hice nada de lo que me avergonzara, soporté humillaciones y malos tratos para pagar un dinero que ni siquiera sé a dónde fue a parar, ¿y ahora