Melissa llegó al club y, en la entrada, Nikolai la estaba esperando.
–¡Melissa!– llamó Nikolai, levantando la mano con una amplia sonrisa, y Melissa se acercó a él.
–Ven, vamos a entrar, los demás ya están adentro–
Melissa siguió a Nikolai y entraron al lugar, que tenía una parte funcionando como discoteca y salas privadas.
–Por aquí– dijo Nikolai, abriendo la puerta de la sala privada donde estaban los otros jóvenes.
–¡Melissa!– llamaron las chicas, yendo hacia ella, llevándola hasta uno de lo