Sebastiano apenas terminó de hablar y sintió un fuerte puñetazo que lo lanzó contra la mesa de vidrio, esparciendo los objetos por el suelo.
–¡ALEXANDER!– gritó Valentina para reprenderlo, pero fue completamente ignorada.
Alexander no dio tiempo de tregua y se colocó sobre Sebastiano, con una mano apretándole el cuello y la otra lista para asestar otro golpe.
Pero antes de que Alexander lo golpeara nuevamente, Sebastiano sostuvo el puño de Alexander a escasos milímetros de su rostro y usó toda