Valentina miró aquellos ojos que antes estaban llenos de amor y devoción por ella, pero ahora estaban llenos solo de amargura y sentimientos de venganza.
Valentina apretó el papel en su mano sin dejar de mirarlo seria y firme.
–Ya lo dije y lo repito: Yo nunca voy a asumir algo que no cometí. Puedes quedarte con la casa, y yo me quedo con mi honra, dignidad y conciencia tranquila–
Valentina se dio la vuelta para salir pero Alexander la sujetó con firmeza por el brazo girándola de nuevo hacia él