Alexander caminó con pasos rápidos hacia la salida del salón, llamando la atención de todos, que ya comenzaban a murmurar.
—¿De verdad no viene?—
—¿La fiesta fue cancelada?—
—No puedo creer que Alexander Riva Palacio haya sido plantado, ¿justo él?—
—Vaya, Valentina es de otro nivel… ¿no presentarse al compromiso con un Riva Palacio? No sé si es valiente o tonta—
—Esto pasó de ser la boda del año al escándalo del año—
Alexander se irritaba aún más al escuchar todos aquellos comentarios. Pronto llegó a la acera del edificio y se detuvo allí, impaciente, esperando que trajeran su coche.
Mientras tanto, los fotógrafos detrás de las cintas rojas tomaban innumerables fotos del novio abandonado, con los dedos ansiosos por escribir sobre aquel chisme explosivo: «El soltero más codiciado de España, abandonado por su prometida. ¿Cuál será el motivo?» Sin duda, las especulaciones se contarían por miles.
Alexander lanzó una mirada de advertencia a los fotógrafos, ya irritado por los flashes, y to