Valentina se congeló al oír la voz de Alexander y miró hacia él por encima del hombro de Sebastiano.
Esa expresión, esa mirada… nunca la había visto antes en él. Parecía que iba a matar a alguien.
—¡Te ordené que te alejaras de ella!—
Alexander se acercó con pasos rápidos y pesados, giró a Sebastiano por el hombro y le propinó un puñetazo.
—¡Sebastiano!— Valentina intentó ir hacia el moreno, pero su brazo fue sujetado con fuerza por Alexander.
—¡Suéltame!— gritó ella, intentando soltarse.
—¡Sáquenla de aquí!— ordenó, mirando a su asistente que lo acompañaba.
—¡No te atrevas a tocarme!— advirtió Valentina al asistente.
—¡Suéltala ahora mismo!— gritó Sebastiano, avanzando hacia ellos.
El asistente de Alexander agarró de inmediato a Valentina por el brazo, y Alexander se lanzó sobre Sebastiano, dándole otro puñetazo en el rostro, seguido de un fuerte golpe en las costillas que hizo que el moreno se retorciera de dolor.
—¡PARA!— gritó Valentina, ya entre lágrimas.
—¡Dije que la sacaran de