NUEVA YORK…
—¡Mierda!— maldijo Otávio al ver los coches que los rodeaban. —Voy a pedir refuerzos— dijo, sacando el celular.
—Espera— dijo Dominic, observando a los hombres.
El hombre rubio, con el cabello recogido, tatuajes visibles, armado, con chaleco antibalas y cargando un fusil M16, bajó del coche y se fue acercando al vehículo cercado.
—¡Señor!— llamó Otávio desesperado al ver a Dominic quitarse el cinturón de seguridad y bajar del coche.
Dominic caminó en dirección al hombre rubio y ambo