Serena estaba lista para salir de la habitación, pero se detuvo al sentir que le sujetaban la muñeca, y cuando se giró vio los ojos negros fijos en ella, y una súplica silenciosa que se transparentaba a través de ellos.
"No te vayas"
–Dominic...– Serena continuó allí parada, con miedo de acercarse y temor de alejarse.
Dominic levantó su otro brazo con cierta dificultad hasta la máscara de oxígeno y la retiró lentamente.
–N-No te vayas... quédate aquí– suplicó con la voz arrastrada.
Serena sinti