Después de caminar por la casa intentando ver a su “padre”, Dominic desistió, pues no tenía permiso para circular dentro de ella. Entonces decidió volver al trabajo y esperar a que ele saliera.
Dominic se dirigió al jardín para regresar al invernadero, pero se detuvo detrás de unas flores al ver una escena que llamó su atención. Serena estaba parada frente a un chico rubio, entregándole una cajita de regalo, toda tímida y sonrojada.
Erick recibió el regalo, echó un vistazo a la caja y la tiró al suelo como si fuera basura.
—¡Ya te dije que dejes de darme estas cosas inútiles, niña! ¿Cuándo vas a entender que no quiero nada contigo? Eres solo una niñita sin gracia. Ni siquiera tienes pechos, ¿y crees que puedes estar conmigo? A mí me gustan las chicas mayores, con pechos, con trasero, que sepan besar y hacer otras cosas que tú ni imaginas—
Serena sujetó la mano de Erick. —P-pero yo voy a crecer… me voy a poner bonita para ti, entonces…—
—¡Deja de ser pesada! ¡No te quiero! ¡Entiéndelo