Serena volvió a mirarlo. –¿Entonces decidiste usarme como parte de esa venganza tuya?–
–¡No! En aquella época yo ni pensaba en venganza, solo quería dejar todo atrás porque me dolía demasiado haber sido rechazado por mi propio padre. Pero con los años ese dolor se transformó en odio. Fui al orfanato y me quedé allí hasta los 18 años, y por alguna razón estúpida, quizás una esperanza, cuando salí volví a ponerme frente a aquella mansión. Y lo único que vi fue una familia con una vida feliz y pe